Las amenazas de bomba y de muerte contra nuestra compañía y líderes gubernamentales deben parar
1 de marzo de 2026
Durante casi dos años, nuestra compañía ha sido objeto de más de 150 amenazas de bomba falsas, amenazas de tiroteos, amenazas de violar y asesinar a nuestros empleados e incluso amenazas de muerte contra los hijos de nuestros artistas. Estas amenazas son enviadas a nuestra sede, a las escuelas a donde asisten nuestros artistas estudiantes, a nuestras familias, a los teatros donde actuamos e incluso a funcionarios de gobierno.
En el último mes, al menos seis jefes de Estado —incluyendo al primer ministro de Dinamarca, Canadá y Australia— recibieron amenazas de bomba similares.
Todas estas amenazas incluyen la misma exigencia: cancelar Shen Yun y silenciar nuestra voz.
La fuente de las amenazas es clara.
La policía de Taiwán ha rastreado algunas amenazas hasta Xi'an, China, y son similares a decenas de cartas e emails enviados por diplomáticos chinos a teatros y funcionarios de gobierno exigiendo que se cancele Shen Yun. No hay dudas de que estas amenazas se originan en la China comunista.
¿Por qué el Partido Comunista Chino (PCCh) pone tanto esfuerzo en detener a una compañía de danza?
A través de nuestros espectáculos, revelamos la belleza y la profundidad espiritual de la auténtica cultura tradicional de China, una cultura que el PCCh ha intentado destruir por décadas.
También contamos las verdaderas historias de la brutal persecución del PCCh contra Falun Gong, una disciplina espiritual de raíces budistas practicada por decenas de millones de personas en China y en más de 100 países de todo el mundo. Esta horrenda campaña ha azotado China durante un cuarto de siglo e implica detenciones en masa, torturas, muertes por torturas y sustracción forzada de órganos.
Más de 90 artistas de Shen Yun han tenido familiares encarcelados, torturados e incluso asesinados en China simplemente por su fe.
La verdadera naturaleza y escala de las atrocidades cometidas contra Falun Gong son tan despiadadas y generalizadas que el PCCh recurre a cualquier medio necesario para silenciar a quienes cuentan la verdad al mundo, que es precisamente lo que hacen nuestros artistas.
Y nuestro mensaje funciona.
Varios gobiernos han aprobado leyes para detener la sustracción forzada de órganos en China. El año pasado, la Cámara de Representantes de EE. UU. aprobó por unanimidad la Ley de Protección de Falun Gong. Y Shen Yun continúa llenando teatros, actuando para más de un millón de personas alrededor del mundo cada año.
Es indignante y completamente inaceptable que Shen Yun, una compañía americana con sede en Nueva York, sea objeto de estas amenazas de muerte y durante tanto tiempo.
Es indignante e inaceptable que mandatarios y otros líderes prominentes de democracias occidentales sean objeto de las mismas tácticas de intimidación.
Esto debe parar.
No podemos permitir que Beijing use amenazas de violencia e intimidación para dictarle al mundo qué shows puede ver, qué historias se pueden contar o qué perspectivas debemos tener sobre el mundo.
Esto no se trata solo de proteger a Shen Yun. Se trata de proteger los derechos de las sociedades libres a no ser intimidados por el régimen totalitario más grande del mundo.
Hacemos un llamado a los gobiernos occidentales para que condenen fuertemente estas amenazas y para que usen todos los recursos antiterrorismo disponibles para indentificar a los culpables dentro de China y llevarlos ante la justicia.
