Las Cuevas de Mogao en Dunhuang

El Corredor Hexi, al noroeste de China, limita con desiertos al sur, con vastas mesetas al norte, y con montañas al este y al oeste. En este angosto pasaje se encuentra la ciudad oasis de Dunhuang, una parada bendita en la Ruta de la Seda. Durante siglos, Dunhuang ha sido un lugar especial para el viajero cansado, y no solo por ser un centro comercial. A 24 km de su concurrido mercado se encuentran las Cuevas Mogao, hogar de una de las más asombrosas colecciones de pinturas y estatuas budistas del mundo.

Las Grutas de Mogao, creadas en el año 366 y conocidas también como las “Cuevas de los mil Budas”, tienen una historia encantadora.

Según la leyenda, un monje budista llamado Le Zun estaba recorriendo el largo camino hacia el Paraíso Occidental. Mientras cruzaba el Desierto de Gobi, se detuvo en la Montaña Sanwei, cerca de Dunhuang. Allí encontró un manantial especial y, luego de saciar su sed con su dulce agua, se sentó a descansar.

Estaba atardeciendo, y mientras admiraba la puesta de sol, de repente las montañas comenzaron a brillar. Alzó la mirada y vio la imagen de un glorioso Buda Maitreya dorado flotando en el cielo. Luego emergieron mil Budas radiantes, rodeados por hadas voladoras que tocaban música celestial.
Profundamente conmovido por la maravillosa escena, Le Zun decidió quedarse y conmemorar lo que estaba viendo. Había aprendido pintura y escultura, así que puso en prácticas sus habilidades para recrear su visión.

Años más tarde, otro monje budista, de nombre Fa Liang, llegó al mismo lugar y tuvo la misma visión. Fa Liang entonces llenó una segunda cueva con pinturas y estatuas que recreaban la escena divina.

Pronto Mogao se convirtió en un sitio de peregrinaje para budistas, artistas, funcionarios y muchos más. Se cavaron más de 500 cuevas en la Montaña Sanwei, muchas de ellas durante la Dinastía Tang. En la actualidad se las conoce como las Cuevas de Dunhuang o de Mogao, y allí permanecen algunas de las obras de arte más refinadas de la Dinastía Tang.

Una de las estatuas más famosas de Mogao es la figura de arcilla del Buda Maitreya. Con más de 30 metros de alto, es una de las más grandes del mundo. En los sucesivos siglos, las cuevas se llenaron de escrituras religiosas e incontables murales budistas.

Para los antiguos chinos, que creían que el Cielo protege a los devotos, las imágenes de las cuevas eran especialmente asombrosas. Algunas describen la grandiosa solemnidad del Buda; otras describen los terrores del Infierno que esperan a los perversos. Se creía que las deidades se aparecían ante los creyentes en visiones, y por eso se consideraba que las escenas eran descripciones precisas, una mirada furtiva al reino espiritual.

El acto de Shen Yun Un sueño en Dunhuang está dedicado a este legado. En esta danza, un escultor fatigado se quedó sin ideas y se queda dormido y, debido a su piedad, es recompensado haciendo que sus creaciones cobren vida.

Dinastía Tang