Mitohistoria: La leyenda del Conejo de Jade

Jade Rabbit

Adorable, peludito y blanco, el Conejo de Jade no es un conejito común. Tiene su hogar en la Luna y es una leyenda oriental mística y encantadora. Cuando el conejo no está ocupado haciendo elíxires de la inmortalidad, le hace compañía a la hermosa diosa Chang’e en el Palacio de la Luna. Entre las varias leyendas que explican el origen del Festival de Medio Otoño, la historia de Chang’e es una de las más conocidas, ¿pero cuál es la historia de su adorable compañero?

En Asia Oriental, el Conejo de Jade es un símbolo cultural muy conocido, y las diversas leyendas relacionadas con este conejito oriental difieren de país en país. Aquí les presentamos una leyenda china, una antigua historia budista…

El Emperador de Jade se disfrazó de un anciano pobre y hambriento, y fue a mendigarles comida a un mono, una nutria, un chacal y un conejo. El mono juntó frutas de los árboles, y la nutria capturó unos peces del río. El chacal robó un lagarto y cuajadas de leche. Pero el conejo sólo podía juntar un poco de hierba. Sabiendo que no podía ofrecer hierba como alimento para los humanos, el conejo decidió ofrecer su propio cuerpo, sacrificándose en el fuego que el hombre había preparado. Pero, extrañamente, el conejo no se quemó. ¡Y el anciano de repente se mostró en la imagen del Emperador de Jade! Profundamente conmovido por el generoso sacrificio del conejo, lo envió a la Luna para que se convirtiera en el Conejo de Jade inmortal.

El místico Conejo de Jade hizo su debut en Shen Yun en la danza de 2013 El Rey Mono desbarata al malvado sapo. En esta historia, un sapo grande y malvado quiere devorarse al Monje Tang. Pero cuando el Rey Mono llega al rescate, el sapo sale volando para esconderse en el Palacio de la Luna. Allí encuentra al Conejo de Jade ocupado con su tarea: moliendo hierbas medicinales para el elixir mágico con su mortero y mano.

Cuando la diosa de la Luna Chang’e aparece y se va con el conejo, el sapo, que había estado acechando todo el tiempo, cambia su forma para parecerse al Conejo de Jade. Luego se roba un poco de elixir para curar su pata herida y sale corriendo con el mortero del conejo como arma. Con un maligno sapo suelto y armado, las cosas se ponen bastante frenéticas. Por suerte, la mirada dorada del Rey Mono puede descubrir cualquier disfraz demoníaco. Desbarata al sapo y salva a todos, regresa el mortero mágico al Conejo de Jade y todo termina bien.

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Se dice que si miras la Luna, podrás ver la silueta del Conejo de Jade utilizando su mortero. Además de ser adorable, peludito y blanco, el Conejo de Jade es símbolo de altruismo, devoción y sacrificio. Quizás por eso es que el Conejo de Jade está en la Luna –para que sin importar en qué lugar de la Tierra estemos, siempre tengamos su ética de rectitud y sacrificio a la cual admirar.

Así que la próxima vez que mires la Luna, recuerda al Conejo de Jade, quien no tiene nada que ofrecer… más que a sí mismo.

La antigua China era una tierra donde dioses y mortales convivían y crearon una cultura inspirada en lo divino. Y así ocurrió que la historia china más temprana y la mitología están estrechamente relacionadas. Nuestra nueva serie de “Mitohistorias” te presenta los personajes protagónicos de las maravillosas leyendas de China.

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