Dizi – Flauta china

El dizi, o flauta de bambú, es uno de los instrumentos más populares de la música tradicional china. La flauta china se toca horizontalmente, de forma parecida a una flauta traversa, y generalmente se talla de una sola pieza de bambú con una embocadura recubierta de corcho. Su cuerpo tiene 6 orificios dispuestos a distancias específicas. También se destaca por tener un orificio extra entre la embocadura y los orificios para los dedos, cubierto de una membrana fina de junco que le da al dizi un tono brillante, resonante y ligeramente zumbante. Aunque muchas culturas en el mundo tienen flautas talladas similares, solo el dizi tiene esta característica única.

Por ejemplo, otra flauta china similar al dizi en estructura y material se llama xiao. Pero el xiao se toca de forma vertical, y aunque también está hecho de bambú, no tiene la membrana de junco que tiene el dizi. Por lo tanto, el color del sonido del xiao es mucho más suave y sutil.

El dizi es conocido por su expresivo rango, así como por su inherente cualidad etérea. Cuando se toca en el registro medio y alto con un soplido rápido e intenso, el dizi brinda al oyente una sensación sublime y enérgica, como si flotara. Cuando se toca en los registros más bajos con un soplido suave, provoca en cambio una sensación de retrospectiva pacífica. El dizi también es famoso por su habilidad para imitar los sonidos de la naturaleza. Puede reproducir el ambiente sonoro de un bosque de manera tan precisa que a menudo los paisajes naturales se presentan de forma vívida en la imaginación del oyente.  

Para producir tan rica paleta de tonos, un flautista de dizi tiene que alcanzar la maestría en varias articulaciones musicales y técnicas avanzadas. Por ejemplo, deslizar notas, resoplar para generar armónicos o dos tonos simultáneamente, y realizar movimientos extremadamente rápidos con la lengua pueden producir despliegues de sonidos inimaginables. Esta cantidad de técnicas y de colores tonales requieren de un control sutil de la embocadura y del flujo de aire para que puedan ser perfectas. Dominarlas es una tarea de décadas de práctica diligente.

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