La mitohistoria crea la música

¿Cómo comenzó la música china? Una antigua leyenda cuenta que ocurrió así…

En los albores de la humanidad, cuando los inmortales frecuentaban la Tierra, una muchacha pisó casualmente la huella de un gigante. La mitología funciona de formas mágicas: luego de este fortuito encuentro quedó embarazada, y pronto dio a luz a un niño extraordinario.

El bebé Fuxi (伏羲 fú xī) llegó al mundo con una cabeza humana y el cuerpo de un dragón. Creció y creció, y antes de que su madre se diera cuenta, ya era alto como un gigante. Cuando se volvió adulto, el semidios emprendió la búsqueda de su padre. Sus viajes lo llevaron hasta el Portón del Cielo, donde finalmente encontró a su papá: el gran Dios del Trueno. Fuxi se quedó en el Cielo, donde se lo apuntó como Soberano Celestial del Este. ¿Sus tareas? Cuidar de los pueblos y los acontecimientos del mundo humano.

Fuxi era un protector dedicado y compasivo. Vio que a la gente le costaba conseguir comida, entonces inventó las redes de pesca y algunas armas para que pudieran cazar. Vio que se enfermaban por comer carne cruda, y les enseñó el secreto de hacer fuego. Unió al hombre y la mujer en matrimonio. Concibió un sistema de adivinación. Pero él quería brindarle aún más felicidad a la gente: quería darles la música.

Generado por la Providencia

La cultura musical que Fuxi estaba por crear viviría durante más de cinco milenios. Dinastía tras dinastía, a través de montañas, planicies y los grandes ríos del Reino Central, este patrimonio musical se fue enriqueciendo con tradiciones locales y coloridas leyendas. Hoy, Shen Yun está compartiendo sus tonalidades con Occidente, y con un nuevo matiz. Pero primero volvamos a la historia de Fuxi, el que originó todo.

Una noche, mientras paseaba por el mundo mortal, Fuxi se topó con un árbol parasol. Había algo especial en el árbol. Fuxi se acercó y como si lo hubiera estado esperando, el sol envió rayos de luz del crepúsculo y coloreó el cielo con un brillo rojizo. Los planetas arriba bañaron sus ramas con el elixir cósmico. Una fragante brisa sopló desde los reinos celestiales, acompañada de campanadas celestiales.

Justo en ese momento, una nube que llevaba un par de fénix se acercó al árbol. Montones de aves volaron detrás de ellos. Uno por uno, abrieron sus picos y cantaron para rendir homenaje a su rey y su reina. Al ver esto, Fuxi pensó: “Este es un árbol sagrado. Un instrumento fabricado con su madera de seguro producirá la música más maravillosa”. Y se puso a trabajar.

Fuxi creó un instrumento similar a la cítara, lleno de simbolismo. En un extremo tenía cuatro pulgadas de ancho (unos 10 cm), que representaban las cuatro estaciones. Sus dos pulgadas de grosor (5 cm) correspondían a las fuerzas duales del yin y el yang. En su parte superior, Fuxi colocó 12 trastes, uno para cada mes del año, y cinco cuerdas por los Cinco Elementos.

Ahora, en festivales y cosechas, la gente podía celebrar como nunca antes. Pescaban con redes, cocinaban con fuego y comían hasta hartarse en suntuosos festines. Pero el protagonista de las festividades era siempre el nuevo instrumento creado por Fuxi. Nunca eran tan felices como cuando cantaban con el acompañamiento de este mágico instrumento y la última invención de Fuxi: la música.

Con el tiempo, los omnipresentes dioses de arriba también se pusieron curiosos.

La Reina Madre del Oeste y los asistentes de su Palacio de la Piscina de Jaspe. 

Debut celestial

Un día, la Suprema Diosa de los Cielos realizó un banquete en su Palacio de la Piscina de Jaspe. Todas las deidades que asistieron hablaban del maravilloso instrumento nuevo que ellos también querían disfrutar. Así que la Diosa convocó a Fuxi para que participara de la reunión.

Cuando todas las deidades ya habían disfrutado de los jugosos duraznos de la inmortalidad y habían bebido su meloso vino, se reunieron alrededor del invitado de honor cuando se sentó a tocar. Con cada punteada y rasguido, la melodía de ensueño fluía desde sus dedos.

El público estaba encantado, ¡y se dieron cuenta de que el espléndido invento de Fuxi todavía no tenía nombre! Después de un corto debate, los dioses decidieron llamarlo qin, y le agregaron el prefijo yao (que significa ‘jaspe’ o ‘jade precioso’) en homenaje a su debut en la Piscina.

Y así es la historia de Fuxi y el yaoqin (瑤琴 yáo qín), uno de los instrumentos más venerados de la antigua China.

La antigua China era una tierra donde dioses y mortales convivían y crearon una cultura inspirada en lo divino. Y así ocurrió que la historia china más temprana y la mitología están estrechamente relacionadas. Nuestra nueva serie de “Mitohistorias” te presenta los personajes protagónicos de las maravillosas leyendas de China.

Mitohistoria: La leyenda del Conejo de Jade
Detrás de la partitura: Poetas del Pabellón de la Orquídea
El comienzo de la mitohistoria
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Los Reyes Dragón de la 'mitohistoria'